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Que los pobres tomen agua, no ideología

Que los pobres tomen agua, no ideología, afirma nuevo estudio

Alex Nash

La Semana Mundial del Agua de este año reunirá a activistas en Estocolmo para discutir mecanismos para llevarle agua potable a las mil millones de personas en el planeta que actualmente carecen del líquido. Sin embargo, si los activistas permanecen cegados por la ideología y continúan oponiéndose a la provisión privada del agua, no se podrá alcanzar este objetivo, como lo explica un nuevo estudio de la Sustainable Development Network.

Aún cuando la provisión privada garantiza que millones de personas alrededor del mundo reciban agua potable todos los días, muchos políticos y ONGs permanecen irracionalmente opuestos a la idea de que se pueda lucrar por la provisión de "recursos esenciales" como el agua.

De acuerdo con el autor del estudio, Alex Nash, un ingeniero del agua con experiencia en proyectos acuíferos públicos y privados en países menos desarrollados, esta mentalidad está obstaculizando el acceso universal al agua, y con esto la consecución de varios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La verdad es que muchas empresas públicas de servicios en los países menos desarrollados sufren de serios problemas de corrupción y rara vez distribuyen el agua de manera equitativa, incluso rehusándose a reconocer y conectar a la gente que vive en barrios marginales:

"La realidad de muchas empresas públicas de servicios no es agradable. Sobornos, extorsiones, nepotismo, estándares técnicos inadecuados; todo esto es parte del quehacer diario".

Mientras tanto, es el sector privado-desde los porteadores individuales de agua hasta las compañías más grandes-el que llena el vacío dejado por las disfuncionales empresas estatales.

El Banco Mundial estima que en la mayoría de las ciudades en los países menos desarrollados, más de la mitad de la población recibe el líquido de proveedores no estatales. Este es el caso en muchas zonas peri-urbanas, como en Asunción, Paraguay, donde 500 aguateros trabajan para brindarle agua a 500.000 personas. Pero la oposición política a la provisión privada del líquido podría representar el fin de estos servicios vitales.

"El resultado neto de los esfuerzos bien intencionados de estas ideologías es una defensa a ultranza de los administradores corruptos, vagos o incompetentes de las empresas públicas de servicios. Es una defensa de las clases medias acomodadas en los países en desarrollo que cuentan con agua barata mientras que sus compatriotas pobres deben hacer filas y caminar durante todo el día para conseguirla".


"Water Provision for the Poor- How ideology muddies the debate"

por Alex Nash, publicado el 13 de Agosto 2007, Sustainable Development Network.  (acceso al estudio en formato pdf)


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