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18/06/2018

Adaptación a nuevas redes eléctricas

Por: Nanik Singh C.

El Plan Energético Nacional 2015-2050 con tan solo unos años desde su creación plantea varias divergencias, y estas han sido provocadas por cambios tecnológicos. Cambios que al igual que lo experimentado con las comunicaciones están transformando los sistemas socioeconómicos globales a una gran velocidad. Es por ello que el sector energético nacional debe contar con una planificación dinámica, ejecución clara, con el espacio para retroalimentación y adaptación diligente que nos permita estar al ritmo de las oportunidades tecnológicas.

Cuando a finales de los años 90 se privatizó el sector, fue en base a un esquema que estaba, ya en esa época, destinado a ser actualizado y mejorado en un corto tiempo. Por más de 100 años, en el mundo, manejamos el esquema de Generador-Transmisión-Cliente. Antes con una generación rígida, ahora todo apunta a redes inteligentes con generación flexible, transmisión dinámica y clientes versátiles, que incluyen a los “Prosumidores”.  Los prosumidores en Panamá pueden ser de dos tipos los que practican el auto consumo, y también los que utilizan el formato de gran cliente.  Ambos sistemas han sido cuestionados por los esquemas convencionales, especialmente por la premisa que indica que estos sistemas se alejan del formato solidario de la red eléctrica. Esto se alega debido a que, al reducir la facturación de las distribuidoras, la carga de inversión se distribuirá de forma poco uniforme.  Permanecer en ese esquema solo apunta a un enfoque limitado ya que los pronósticos tecnológicos llaman a una mayor interacción entre la generación distribuida, es decir que cada uno produzca lo que requiere o lo más cercano posible a su demanda eléctrica.  Entonces lo que requerimos es la actualización de la valorización monetaria/social de los aportes, tanto de las redes como de estas tecnologías, producen al país en términos de eficiencia, creación de empleos, reducción de flujos de capital nacional por adquisición de combustibles (que no producimos en Panamá), aportes/retos al sistema y contención del cambio climático. Las pérdidas del sistema de distribución son un poco menos del 15%, la generación distribuida refuerza el sistema y reduce pérdidas eléctricas.

Hasta hace unos años se pronosticó que los requerimientos de capacidad instalada de plantas de generación grandes, estaría por unos 100 MW por año.  Se pronosticó que para el 2050 el consumo de energía será 5 veces el actual. Y que la demanda eléctrica crecería entre 4-5% anual.  Hoy la demanda de las empresas distribuidoras está por el orden del 2%. Esto debido a la incorporación de generación distribuida, por la aparición de los grandes clientes y otros factores económicos. Entonces por qué no democratizar el sector y permitir que cualquier persona o empresa pueda por medio de paneles solares suplir sus vehículos, hogares y empresas. La función de las distribuidoras es valiosa para el desarrollo nacional, y estas deben adaptarse.  

Necesitamos esfuerzos que nos permitan desarrollar un sistema energético capaz de incorporar a los grandes generadores, sistemas de redes nacionales y regionales, con la producción localizada a nivel de distribución. Así lograr interacciones eficientes para todos. Este esfuerzo no es fácil, lo que si es una oportunidad de crear empleos, empresas y bienestar general. Requerimos de nuevas prácticas operativas, la debida regulación, planificación estratégica y desarrollar una fuerza de trabajo que enfrente la implementación del sector eléctrico para que la interacción regional y a nivel nacional sea exitosa.

El autor es especialista en energía renovable y amigo de la Fundación Libertad


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