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05/03/2018

Facilidad para hacer negocios

Por: Miguel Angel Boloboski Ferreira

Buda, al igual que otros grandes maestros practicó y enseñó una filosofía práctica, orientada en liberar al ser humano y por ende a sus instituciones (gobierno) de la ignorancia y el caos. Así decía que algunas veces es mejor ocuparse de las cosas de manera sencilla y sin las complejidades de la mayéutica socrática del porqué del porqué; entendiendo que un viaje de diez mil kilómetros empieza por un primer paso.

En la parábola de la flecha envenenada el maestro refuerza el concepto de la simpleza: “Familiares y amigos de un hombre herido por una flecha envenenada querían procurarle un médico que le salvara la vida; pero tercamente el hombre resistía ser atendido hasta no conocer en detalle hiperbólico aspectos relacionados al autor del acto; la composición biológica del arma utilizada; además de otras particularidades propias de una mente desorientada en sus prioridades. Decía querer saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real y así todo tipo de información similar. El desenlace obvio de esta historia es que el hombre murió sin conocer las respuestas. Pues bien, proporciones guardadas, lo mismo ocurre con la administración del Estado. En su afán por conocer lo irrelevante; capaces son de entorpecer los trámites más simples, y que coincidentemente representan la esencia, vaso conductor de la economía. Inaudito es que nos promocionemos internacionalmente para que empresas y Estados inviertan en nuestra economía, cuando el reciente informe del Banco Mundial denominado “Doing Business”, nos ubica en la posición 79 de un total de 190, y no se hace nada para remediar las falencias detectadas.  Mas aún pareciera contradictorio que el señor presidente realice un viaje a los Emiratos Árabes Unidos (y a cualquier otra parte del mundo) con el propósito de promocionar al país cuando el Estado que representa es tan ineficiente.

Doing Business es una medición objetiva de las normas que regulan la actividad empresarial y su aplicación, al recopilar y analizar detalladamente datos cuantitativos para comparar en el tiempo los marcos reguladores de distintas jurisdicciones. El proyecto estimula la competencia entre las economías; ofrece además índices ponderables para incentivar procesos reformadores y constituye un recurso útil para investigadores. Estos informes proporcionan datos sobre la facilidad para hacer negocios, clasifican cada localidad y recomiendan reformas para mejorar los resultados en cada una de las áreas de los indicadores.

El informe cubre once grupos indicadores cuya meta es proporcionar una base de datos objetiva para analizar, comprender y mejorar las normas que regulan la actividad empresarial. Una clasificación elevada indica un entorno regulatorio más favorable para la creación y operación de una empresa local.

En el último informe Panamá obtuvo las más bajas calificaciones en las áreas referidas al: “manejo de permisos de construcción”; “protección de los inversionistas minoritarios”; “cumplimiento de contratos”; “resolución de insolvencia” y especialmente en “pago de impuestos”, todas posicionadas por encima de la clasificación general alcanzada. Ejemplo en el caso del pago de impuestos, el país se ubicó en la posición 180 o sea más del doble de su promedio ponderado.  Obsérvese que el informe no hace referencia a la escala de estos. Realza y enfatiza el vía crucis que significa querer pagar los impuestos en Panamá. Nuestros vecinos inmediatos, Costa Rica y Colombia, están mejor posicionados, lo que bebiera preocuparnos pues representan la competencia directa en lo que a inversión extranjera se refiere.

Si bien el informe realizado es abarcador, sospecho que no incluye “tasas” y “gastos” soterrados u ocultos, propios de la burocracia estatal que atenta contra la necesidad de agilidad que requieren los negocios. Un ejemplo real y concreto de lo anterior resulta ser la tormentosa inscripción de las sociedades, fundaciones y fideicomisos en la DGI (Dirección General de Ingresos) previo a cualquier trámite que requiera realizar la persona jurídica, ya sea aviso de operación, apertura de cuenta de banco, conexión eléctrica e inclusive facturación.  Ni hablar del pago de los impuestos municipales y en la caja de seguro social. Es más; parte de la morosidad debe estar íntimamente relacionada al suplicio que implica querer pagar los impuestos. “La complejidad es tu enemiga. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es hacer algo simple”. (Richard Branson)

 

El autor es miembro de la Fundación Libertad


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