Artículos

23/04/2018

La búsqueda de un líder y la preservación de la libertad

Por: Alexis Michelle Martínez

Son pocos los que prefieren la libertad, la mayoría sólo quiere un amo justo”.  Salustio.


Justo Arosemena nació en la ciudad de Panamá el 9 de agosto de 1817. Mediante Decreto Ejecutivo No.359 de 9 de agosto de 2016, el Gobierno de la República de Panamá designó un Comité Organizador con la labor de divulgar el pensamiento de Don Justo Arosemena, estadista, escritor, abogado, diplomático y político panameño, a fin de conmemorar el bicentenario de su natalicio. A raíz de esta conmemoración, hemos tenido la oportunidad de conocer las diferentes facetas de Justo Arosemena, así como la excelencia con la cual desempeñó cada una de sus labores diplomáticas, políticas, jurídicas y humanistas, por mencionar alguna de ellas.

 

Grandes líderes como Justo Arosemena, en ocasiones, producen un sentimiento de nostalgia… ¿Dónde están los Justo Arosemena del siglo XXI? Una clase política decadente, así como el reciente descubrimiento y desmantelación de estructuras organizadas de corrupción, ha dejado en los panameños sentimientos de ira y desesperación. La opinión popular reitera la necesidad de nuevas formas de liderazgo, y suelen describir al “líder perfecto” como independiente, que forme parte del relevo generacional, que resuelva el problema de la educación, la salud y el transporte; que encarcele a todos los corruptos, y que además, sea justo, complaciente, honesto y bondadoso. Alguien que resuelva todos los males que aquejan a nuestro país, de inmediato.  En pocas palabras, buscamos a un líder ficticio, sin darnos cuenta que, de continuar nuestro desenfoque, obtendremos a una persona con aspiraciones monárquicas, autoritarias y con la posibilidad de acceso a poder ilimitado.

 

Ese requerimiento de un líder perfecto o un “súper líder” ha causado que la clase política se prepare para la producción de uno en apariencia. Candidatos con discursos políticos minuciosamente estudiados, preparados para responder afirmativamente, la recurrente interrogante de gran parte del electorado: ¿qué hay para mí? Lo anterior, dando surgimiento a candidatos populistas, que muchas veces traen consigo discursos falaces y discriminatorios. Expresiones tales como: “cuando llegue al poder arreglaré el sistema de salud, la educación y la justicia” o, “los extranjeros vienen para quitarnos lo poco que tenemos” o, peor aún, “las organizaciones de derechos humanos quieren usurpar nuestra soberanía, y acabar con la humanidad” son ejemplos claros de tales discursos.

 

Nuestra búsqueda de un líder perfecto debe finalizar.

 

Nuestro objetivo como ciudadanos debe enfocarse en luchar por que nuestra libertad, seguridad y prosperidad se mantengan. Por instituciones fuertes y confiables y por un Estado de Derecho sostenible. Las instituciones débiles están a la merced de que un caudillo ansioso de poder y con influencias totalitarias las modifique a su conveniencia y destruya en pocos años el país que a muchas generaciones le costó construir.  No depositemos nuestra confianza en “otro”. Es necesario despojarnos de la falsa creencia que llegará un libertador impoluto que resolverá nuestros problemas. Todos poseemos plena capacidad de aportar valores significativos a la sociedad y mejorar el país en el que vivimos. Cada uno, desde nuestras propias esferas de especialidad, desde la administración pública o el ámbito privado, podemos ser los Justo Arosemena que necesita Panamá.

 

 

La autora es miembro del Círculo Bastiat

 

 

 

 


  Bookmark and Share

ARTICULOS

Artículos recientes

Llegaron los SiSiS

Por: Adonis Sequeira


El alto costo de la negligencia

Por: Bryan Brennan Arrieta


Hacer robando o robar haciendo

Por: Roberto Brenes P.