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21/05/2018

El Autor de las Mentiras

Por: Jorge A. García Arias

El 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información. Ello, con la intención de sensibilizar sobre la importante contribución que brindan las tecnologías de la información y la comunicación, entre otras cosas.

 

El camino ha sido largo; los esfuerzos, muchos y los sueños, tantos. Gracias a los logros de nuestros antepasados y de las recientes generaciones, contamos con plataformas como Skype, la cual permite realizar video-llamadas de larga distancia en tiempo real; Instagram, con 800 millones de usuarios activos; Facebook, con 2,100 millones; Twitter, con 300 millones y más de 500 millones de tuits diarios  y WhatsApp, el cual le permite a alrededor de 1,500 millones de usuarios de celular comunicarse de manera accesible, económica y sencilla.  Nos abraza la era de la información. Los tiempos y los costos se han reducido drásticamente; es posible comunicarse entre América y Europa en segundos.  Sin embargo, la enorme exposición a información, en ocasiones espontáneamente producida, aumenta el riesgo de ser desorientados de la verdad; la cual es de suma trascendencia en un año prelectoral.

 

Según el “Freedom on the Net 2017”, de “Freedom House”, la manipulación de la información y las tácticas de desinformación en las redes sociales, por parte de diferentes actores, han jugado en los últimos años un papel importante en las elecciones de al menos 18 países. El uso de cuentas robot automatizadas y la diseminación de noticias falsas han sido de las tantas estrategias utilizadas para este fin.

 

Muchas, a primera vista, son imperceptibles, lo cual representa un reto para la sociedad. Regular el contenido que se publica, de manera excepcional, más allá de las protecciones especiales hacia ciertos sectores vulnerables, difícilmente es una opción. Ello pudiese supeditar los estándares internacionales en materia de libertad de expresión; aparte de que los países más democráticos y libres tienden a ser aquellos en donde escasamente se regula la manera en que las personas se expresan en internet.

 

Referirnos al origen de la información o a las fuentes más confiables; investigar el contexto de la publicación; cuestionar las intenciones del autor y el medio por el cual se recibe el mensaje y consultar diferentes fuentes y posturas son algunas de las sencillas respuestas que podemos practicar para discernir entre la información confiable y la información malintencionada o desvariada.

 

Según una estadística de Google, para el año 2017 y en comparación con el año 2014, la cantidad de usuarios con acceso a la internet en Panamá incrementó en un 47% (0.9 millones de personas). Hoy en día, gracias al esfuerzo de diferentes sectores, aproximadamente 2,8 millones de personas (70% de la población) gozan de acceso a la internet (2,2 millones ingresan desde un dispositivo móvil). Muchas de estas personas formarán parte del Padrón Electoral para los comicios generales del 2019, estimado en casi 2,8 millones de personas, según el Tribunal Electoral.

 

Las redes sociales jugarán un rol determinante en las próximas elecciones y sentarán un precedente referencial en nuestro país.  Como ciudadanía estamos convocados a ser garantes de nuestro propio destino. De lo contrario seremos víctimas y a la vez cómplices de la desinformación.

 

Aprovechemos este espacio debidamente y ejerzamos nuestra libertad de manera responsable.<s></s>

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El autor es miembro del Círculo Bastiat de la Fundación Libertad

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